Los afiliados a la EPS Coosalud en Boyacá enfrentan dificultades para ser atendidos, porque la deuda de esa entidad con la red hospitalaria del departamento, pública y privada, ya supera los 23.000 millones de pesos. Desde el 1 de agosto, varios centros de salud suspendieron algunos servicios a sus usuarios por falta de pago.
La secretaria de Salud de Boyacá, Ingrid Galán, advirtió que la situación pasó de ser una alerta temprana a convertirse en un problema estructural. Explicó que la Gobernación ha realizado mesas de trabajo con la Contraloría, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, gerentes de hospitales y representantes de la EPS, que está bajo intervención del Gobierno nacional, sin obtener una respuesta contundente.
Coosalud anunció que pediría a la ADRES recursos para hacer los pagos a partir de agosto, pero las autoridades departamentales consideran que ese giro apenas cubriría un mes de cartera mientras la deuda sigue creciendo. La Secretaría insistió en que la responsabilidad de los pagos recae en la ADRES y en la propia EPS.
Importante para los usuarios: la funcionaria recalcó que el servicio de urgencias no se le puede negar a ningún afiliado, por lo que las personas afiliadas a Coosalud pueden seguir acudiendo a urgencias en los hospitales del departamento.
El caso se suma a la difícil situación financiera de los hospitales boyacenses, que en conjunto reportan una cartera cercana a 822.000 millones de pesos con distintas EPS. El Hospital Regional de Miraflores, por ejemplo, había suspendido servicios a afiliados de Coosalud por una deuda cercana a 8.000 millones y solo los reanudó tras acordar conciliación de facturas y giros mensuales.

