Un grupo del gremio de caballistas expuso el 19 de mayo de 2026 ante el Concejo Municipal su preocupación por el uso de un predio del municipio, al lado de la plazuela, donde construyeron pesebreras para sus caballos. Ellos mismos pidieron el espacio en la sesión.
Mauricio Rivera, comerciante y caballista, contó que antes de construir le pidieron permiso al alcalde, Nelzon Garzón Chitiva, y que el terreno era un barranco con maleza y escombros. Primero hicieron cinco o seis pesebreras y en mayo eran unas ocho, artesanales, sin varilla ni cemento. Agregó que el veterinario del municipio ha atendido allí a caballos enfermos o accidentados.

Según Rivera, la semana anterior el alcalde les habría dicho que había una carta en la Procuraduría y que tenían ocho días para desalojar. La versión de la Alcaldía no está en las publicaciones del Concejo.
Al abrir la sesión, la presidencia informó que la Inspección de Convivencia y Paz y la Secretaría de Gobierno no podían asistir, y que esperaba la confirmación del alcalde y de Planeación. Sí asistió el personero, José Orozco.
Los caballistas pidieron un contrato de arriendo que firmaría cada uno. «En ningún momento hay la intención de posesionarnos o de invadir», dijo Rivera. Andrés Ruiz, otro de ellos, aseguró que han mejorado el aseo frente a las pesebreras.
Según el Concejo, se concluyó que el gremio debe presentar la solicitud formal de uso del predio y adelantar las acciones para formalizar el proceso. En la misma sesión se hizo el control político a la Secretaría de Gobierno.
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